24 Abr Comunicación sinodal: no basta con comunicar más
La comunicación sinodal no consiste simplemente en comunicar más, publicar más mensajes o abrir más canales. Consiste en comunicar de otra manera.
En muchos contextos eclesiales se habla de sinodalidad, escucha y participación, pero la comunicación sigue funcionando con esquemas antiguos: mensajes unidireccionales, decisiones ya tomadas, poca escucha real y participación más simbólica que efectiva.
El resultado es evidente: se habla de participación, pero no siempre se percibe participación.
Una comunicación verdaderamente sinodal exige al menos tres cambios.
El primero es pasar de informar a escuchar estructuradamente. No basta con decir que se escucha ni con abrir un formulario o convocar una reunión. La escucha necesita método, tiempos claros, espacios seguros y devolución posterior.
El segundo cambio es pasar de emitir mensajes a generar procesos de conversación. La comunicación no es solo transmisión de información. También es construcción compartida de sentido. Una comunidad no se siente parte de una misión si solo recibe instrucciones; necesita comprender, aportar y reconocerse dentro del proceso.
El tercer cambio es pasar de comunicar decisiones a comunicar discernimientos. Muchas veces se informa de lo que se ha decidido, pero no se explica suficientemente cómo se ha llegado a esa decisión, qué criterios se han usado, qué voces se han escuchado y qué tensiones se han tenido en cuenta.
Ahí aparecen algunos fallos frecuentes.
Uno de los más habituales es confundir participación con consulta puntual. Se pide opinión, pero esa opinión no entra realmente en el proceso de decisión. Otro fallo frecuente es no cerrar el ciclo comunicativo: se escucha, pero no se devuelve a la comunidad qué se ha hecho con lo escuchado. También ocurre que se mantienen estructuras muy jerárquicas mientras se utiliza un lenguaje de participación que luego no se traduce en prácticas concretas.
¿Cómo avanzar?
Diseñando espacios reales de escucha, estableciendo procesos claros de toma de decisiones, comunicando con transparencia los criterios utilizados y formando a los responsables en cultura del diálogo.
La comunicación sinodal no es una técnica. Es una forma distinta de entender la relación entre personas, comunidad y misión.
Y quizá por eso es tan exigente: porque no pide solo mejores mensajes, sino mejores procesos.
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