La calidad educativa está en el profesor

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(GERARD JULIEN/AFP PHOTO)

XISKYA VALLADARES / The Objective

24.10.2014 – No recuerdo ningún cambio de ley educativa que no haya ido acompañado por huelgas, por protestas y por detractores y defensores. Esta semana el Sindicato de Estudiantes convoca durante 72 horas a las enseñanzas media y universitaria para protestar contra la LOMCE. La ‘marea verde’ critica la política de ‘desahucio educativo’ de Wert y pide su dimisión.

Llevo 20 años trabajando en el mundo de la educación. No me considero una experta, pero creo que algo me ha enseñado la experiencia. El interés político es tan claro que no ha habido forma de conseguir el famoso pacto educativo que reclaman los más honestos desde hace años. Se tiene muy claro que quien educa, crea el futuro de una nación. Por eso interesa tanto a los políticos manipular todo lo que se pueda a los niños y jóvenes para que acaben pensando como ellos quieren que piensen. Y lo hacen exactamente igual los de derechas que los de izquierdas. Muchos dirán que los religiosos intentamos lo mismo en nuestros colegios. Sí y no. Una diferencia fundamental está en la libertad de pensamiento crítico y en el estilo de persona que intentamos inculcar.

Educar es sacar de cada alumno lo mejor de sí mismo, con un estilo de persona concreto. Lo interesante en esta vida no es el hecho de ser de derechas o de izquierdas, ni siquiera de centro; sino, personas críticas, capaces de pensar por sí mismas, conscientes de la realidad en la que viven y proactivas para dar nuevas respuestas a los problemas sociales. La educación integral no se limita a la del expediente académico.

Necesitamos excelentes expedientes, ciudadanos profesionalmente muy preparados, pero sobre todo sensibles y con capacidad de compromiso. Nuestro mundo está muy herido, sufre de muchas pobrezas, y el egoísmo y la envidia son propias de gente poco formada y poco inteligente. La corrupción, el carrerismo, la insensibilidad con los débiles, el consumismo, etc. solo son síntomas de falta de educación integral.

Podrán cambiar las leyes educativas, alargar o acortar los años de enseñanza, introducir o no asignaturas éticas o ciudadanas. La experiencia nos dice que no está ahí la calidad de la educación. Son los profesores y maestros quienes se vuelven el mejor libro para cada estudiante. La educación integral empieza por la educación en valores que cada profesor aporta a sus alumnos. Es el espíritu de superación, la honestidad, la entrega incondicional, el equilibrio entre el respeto y la cercanía, la atención personal, el tiempo entregado, la calidad de preparación de las clases, el enfoque sensible en los temas con los más desfavorecidos y, en definitiva, la calidad de persona que es el profesor, lo que realmente educa integralmente a un alumno. Y nada de todo esto se resuelve con huelgas.

“El sistema educativo se tendría que construir pensando en el desarrollo de los niños”. (Richard Gerver)

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