Tiempo histórico de papas santos

  Por Xiskya Valladares El próximo domingo la Iglesia estará de fiesta. Tendrá dos nuevos santos, dos grandes papas que han hecho historia. Juan XXIII, el papa bueno, el del gran Concilio Vaticano II, que fue el inicio de ese famoso “aggiornamento” eclesial, puesta al día… Juan Pablo II, el grande, quien llevó a la vida muchas de las doctrinas de ese gran concilio, como el tema de la “nueva evangelización”. Sin embargo, muchos atribuyen hoy a Francisco todo ese aire nuevo y retorno al Evangelio. Cuando, sin desmerecerlo para nada, había empezado ya hace varias décadas. Cuenta el arzobispo Rino Fissichela, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización (consistorio creado en 2010), que probablemente Juan Pablo II no fue consciente de las consecuencias que tendría el nuevo término “nueva evangelización”. Nueva en su ardor, en sus formas, no en su contenido, como explicaría él mismo y más tarde también Benedicto XVI, el primer papa tuitero, el que bautizó a Internet como Continente Digital. Pero ha sido probablemente por su perfil de buen comunicador que hoy es a Francisco que mucha gente atribuye lo que en verdad en la Iglesia lleva muchas décadas trabajándose. Reconociendo su nuevo lenguaje, sus signos elocuentes, su cercanía a todos y su insistente empeño en volver al Evangelio y llamar a cada cosa por su nombre, sin atenuantes. Quizás por todo eso, casi 13 millones de personas siguen actualmente al papa en Twitter. La cuenta @Pontifex (Pontífice) creada en nueve idiomas, el 12 de diciembre de 2012, en la actualidad es tanto o más influyente en la red como la de Obama. Con casi cinco millones y medio de seguidores en español y cuatro millones en inglés, el papa es escuchado. La Iglesia sabe que tiene que estar donde está la gente. Vivimos un momento histórico de renovación, de poner en práctico aquel Concilio que inició Juan XXIII. Tiempos históricos, de papas...

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¿Se puede rezar en la red?

    Los vi nacer en el mundo 2.0 y fue por casualidad. Sin embargo, confieso que la idea me pareció un poco utópica y muy cerrada. Ya conocía al grupo de jesuitas que llevaba adelante lo de ‘rezandovoy.org’. También conocía algunas app de móviles de oración litúrgica como Salterio Pro, Magnificat, iPieta, iBreviary, The Rosary, Oraciones Pro, Via Crucis, etc. Pero las veía como ayudas para quienes no tienen mucho tiempo y sólo pueden rezar de camino al trabajo o mientras se realiza un trabajo manual. Sin embargo, Mayfeeling era otra cosa. Se trataba de una red social de oración. ¿Qué ventajas podía tener una red social monotemática y exclusiva para católicos? Tanto el papa como muchos documentos de la Iglesia nos estaban pidiendo justamente la apertura al mundo, incluso a los no creyentes. Me venía a la mente la imagen de la levadura en la masa o del trigo entre cizaña como modo urgente de dar testimonio en el mundo sin ser del mundo, pero no aislados de él. Pero al poco tiempo empecé a tratar por Twitter y Facebook a dos de sus geniales creadores, Santiago Requejo y Joaquín de los Ríos. Fui conociendo gente que rezaba en Mayfeeling. Me di cuenta muy rápido del bien que hacía a muchas personas. También en la oración necesitamos aunar fuerzas para después ser testimonio ante el mundo. Comprendí que sí es posible rezar en la red. A Dios no podemos encasillarlo, Él actúa donde quiere y como quiere. También en Internet. Y sé que incluso han rezado por mí en la app Rezar, todo un...

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Internet, un hospital de campaña

    Acabo de regresar del congreso de educación religiosa más grande del mundo. Lo organiza la Archidiócesis de Los Ángeles (CA), en Estados Unidos. Estuve hablando ahí sobre evangelización digital y evangelización a través de la fotografía. Hacía poco me había leído la exhortación de Francisco, Evangelii Gaudium y, aunque habla de nueva evangelización en términos generales, tenía un montón de aplicaciones en este tema imposibles de obviar. Ya no se puede dudar de que Dios también vive en la red. Ahora el planeta entero está conversando y todos podemos escucharlo en Internet. Pero además, existe la mágica posibilidad de que también el planeta entero pueda escucharnos. Es una realidad que no se había dado nunca y que los cristianos no podemos desaprovechar. Francisco insiste una y otra vez en esa iglesia como “hospital de campaña” en la que es “inútil preguntarle a un herido si tiene alto el colesterol o el azúcar. Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas…” Pues bien, las redes sociales son muchas veces auténticos lugares llenos de corazones muy heridos. Las historias y las respuestas a esas necesidades se multiplican. De ello hablaremos en esta columna porque esas son las historias donde Dios se hace presente en la red. Ya no podemos ver Internet sólo como un peligro o un riesgo. Para Benedicto XVI es el “Continente Digital”, lugar de misión. Porque Internet es un lugar donde conviven y comparten millones de personas. Imposible que no estuviera Dios, todavía hoy, buscando el corazón humano, provocando encuentros, haciendo...

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