Venezuela, menos libertad y más violencia

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Foto: JORGE SILVA/Reuters

XISKYA VALLADARES / The Objective

30.01.2015 – Inconcebible. Increíble. Inaudito. La resolución 008610 del Ministerio de la Defensa venezolano legitima la violencia. Establece un nuevo modelo de control militar del orden público que incluye el “uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con el arma de fuego” contra protestas. Señal clarísima de que no estamos ante un país en orden y en paz.

Hace unas semanas nos sorprendían con la cárcel para dos periodistas por hacer fotos a las filas que hay para poder comprar. Entonces yo no sabía que no solo se trata de filas, es que, además del desabastecimiento, en lo poco que hay (y cuando hay) existe un racionamiento absurdo: Algunos establecimientos venden por turnos según el número final del carné de identidad. Y solo el día y hora que te asignan. Si la suerte permite a las personas que en su turno haya el producto que buscan, genial. Pero sino, simplemente has hecho la fila para nada. Por supuesto que, para esto, la gente tiene que ausentarse del trabajo. Faltan productos de primera necesidad: ibuprofeno, pañales, leche, pollo, harina… Pero al haber tanta escasez, son numerosos los casos en que se puede llegar a atracos importantes por una bolsa de pañales, por un kilo de harina, por algún tetrabrik de leche, etc. El pollo solo lo pueden consumir los afines al gobierno, algunas ventajas tenían que tener por defender como lo hacen (muy ciegamente) al régimen chavista.

El pueblo necesita sobrevivir. Un pueblo por naturaleza rico, alegre y pacífico que estaba acostumbrado, hasta hace unos años, a vivir con niveles decentes gracias al petróleo. Y que ahora necesita sobrevivir. El oro negro se ha abaratado por debajo de lo que se podía permitir para mantener toda la maquinaria (que era 80 dólares) y ahora está a 44 dólares., según preciopetroleo.net y a 40 dólares, también según el Ministerio del Poder Popular del Petróleo y Minería de Venezuela. Sumemos a eso la dificultad de un país políticamente frágil. La violencia callejera en este caso es fruto de la necesidad de supervivencia. No se puede llevar por la calle ni pendientes ni anillos, ni siquiera un Smartphone. Aparte de que estos aparatos cuestan un valor muy por encima del salario mínimo mensual de un venezolano. Internet es un lujo reservado a unos cuantos, pero incluso para esos, no está asegurado el servicio: se cae continuamente y cuando funciona, va excesivamente lento. Lo único barato es la gasolina, muy por debajo de un tetrabrik de leche.

Pero el gobierno añade más violencia: la militar, para controlar las protestas. ¿Acaso no es normal que el pueblo proteste? ¿Es que restringiendo las libertades se solucionan los problemas? Es como creer que aplicando la ley del avestruz que esconde la cabeza, desaparecen las dificultades. Sobra decir que en Venezuela ya no queda libertad de expresión. El único diario que aún se atrevía a denunciar al gobierno chavista, se quedó sin papel porque dejaron de autorizarle su compra. Ahora solo continúa en formato digital: www.talcualdigital.com. Su humorista Weil firma con pseudónimo, como muchos de los periodistas. Ser periodista honesto es una profesión de alto riesgo en Venezuela. Este periódico ahora funciona solo en Internet (en un país donde ya la mayoría no tiene acceso a la red). Triste, muy triste, pero los venezolanos están menos informados sobre lo que están viviendo ellos dentro del país que los que vivimos fuera de sus fronteras. Por ejemplo, cuando Maduro desapareció hace poco del país con toda su familia, el pueblo venezolano no tenía ni idea de dónde estaba, mientras aquí sabíamos que tenía una gira para negociar con el mundo musulmán (qué peligro) en Qatar, Arabia Saudí, Irán, Argelia, y que había conseguido una alianza financiera con bancos de Qatar y lo que no he logrado saber es el precio de esa alianza… ¿Una puerta abierta al Islam en América Latina? Ya hemos visto cómo el FC Barcelona anunciaba el 21 de diciembre pasado que no renovará sus lazos con Qatar por financiar al terrorismo.

¡Qué injusta parece la vida para el pueblo venezolano! Confucio lo decía: “Donde hay justicia no hay pobreza.” Y pobreza es lo que ahora abunda en Venezuela. Esperemos que no por mucho tiempo. Este pueblo merece vivir en dignidad, justicia y paz. Merece mucho más de lo que el chavismo les está dando: violencia sobre violencia. Por favor, basta ya! Que, como siempre, los más perjudicados son siempre los niños y los ancianos. ¿Qué crecimiento y educación puede tener un niño que no puede comer como toca? Nos urge poner la inteligencia al servicio del amor.

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