La libertad de expresión, un reto

Paraguayan journalists participate in a demonstration in front of the presidential palace as they demand for a thorough investigation into the assassination of their colleagues, in Asuncion

(JORGE ADORNO/Reuters)

XISKYA VALLADARES / The Objective

31.10.2014 – La Directora General de la UNESCO denunció el viernes pasado el asesinato del periodista paraguayo Pablo Medina Velázquez y su asistente, Antonia Maribel Almada Chamorro ocurridos el pasado 16 de octubre. Los periodistas del Paraguay han vuelto a alzar su voz esta semana en una manifestación frente al palacio presidencial exigiendo investigación sobre el caso. Pablo Medina Velázquez investigaba sobre el tráfico de marihuana y había recibido numerosas amenazas debido a sus escritos. Por muy lejos que nos suene, aún quedan muchos poderes de este mundo que no se andan con “chiquitas”, si les estorbas con la verdad, estás muerto.

Según Reporteros sin fronteras, en 2014, ya van 54 periodistas asesinados, 12 colaboradores y 21 net-ciudadanos muertos, 177 periodistas encarcelados, 13 colaboradores y 177 net-ciudadanos prisioneros. El único motivo: publicar escritos que estorban a ciertos sectores de poder. La libertad de expresión sigue siendo un riesgo, a veces descaradamente, otras con más perspicacia. Porque no hace falta llegar al asesinato para interponerse a la verdad, muchas veces bastan amenazas sutiles, presiones solapadas, zancadillas inteligentes. El miedo a la verdad e incluso a que se diga lo que no queremos que se sepa, sigue siendo el lastre de países y deinstituciones que se niegan a la democracia y a la transparencia.

Yo tengo mi lucha personal contra el secretismo en todos los niveles. Le llamo “proyecto antisecretismo”. Y de verdad que no es fácil. El miedo a la transparencia en gobiernos e instituciones, incluso en personas, es muy grande. ¿Por qué?

Cuando no existen intereses personales y todo es de todos (como debería ser), compartir la información es compartir el poder. Pero mientras exista corrupción, maniobras indecentes, partidismos y carrerismos, intereses ocultos, y poco sentido de pertenencia, será imposible construir una democracia, pero ni tan siquiera crear comunidad, conseguir que la gente se identifique con una institución y se sienta orgullosa de su pertenencia. Lo mismo vale para el gobierno de una nación, que para una empresa pública o privada o incluso para instituciones como la Iglesia o Congregaciones Religiosas.

La libertad de expresión, la transparencia en la información, en definitiva, el antisecretismo, son la base de la democracia, del sentido de identidad y pertenencia, del construir juntos un proyecto. Tenemos que salir de nuestros intereses egoístas, compartir nos engrandece. “Tenemos que hacer planes para la libertad, y no sólo para la seguridad, por la única razón de que sólo la libertad puede hacer segura la seguridad.” (Karl Popper)

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