Los business del tabaquismo

electronico

 

06.03.2014 – Aún recuerdo el revuelo cuando en España se dijo que ya no permitirían fumar en los sitios públicos cerrados, ni siquiera en los bares. Parecía que el negocio del tabaco se vendría a pique, que los fumadores ya no irían a los bares, que por fin quedaríamos libres de humo aunque a un precio muy caro. Y ni el tabaco ha desaparecido, ni los negocios han disminuido. Al contrario. Surgió el “e-cigarrillo” o cigarrillo electrónico. Y la batalla continúa.

Ayer salía la noticia de que en Los Ángeles (CA) ya están prohibidos. No es la primera ciudad en hacerlo, ya lo estaba en Hong Kong, en Francia y otros de la UE. Business is business!

España ya empieza también a prohibirlo en colegios, hospitales y edificios de administraciones públicas, servicios de atención al ciudadano y transporte público. Está claro que el tabaco es una de las adicciones con más daños para la salud. Es la principal causa de cáncer de pulmón; y sin llegar tan lejos, aumenta el riesgo de la bronquitis crónica; produce periodontitis y gingivitis; puede producir úlcera, etc. Todos lo sabemos y lo saben perfectamente los fumadores. Les da igual incluso cuando al comprarlo leen el cartelito cada vez más grande que ponen las cajetillas: “Fumar mata”.

Hasta aquí todo claro y de acuerdo. Pero ¿de dónde se sacan la ley que prohíbe los e-cigarrillos? Yo no soy fumadora y nunca lo he sido, pero tengo muchos amigos que ya parecen tener una extensión incorporada en la mano, una especie de dedo de fuego. ¿Qué hacemos con todos ellos? Los hay que incluso han dejado de ir al cine y al bar con tal de no dejarlo. He visto cómo su vida social se reducía notablemente.

Me parece muy bien que no se publiciten estos e-cigarrillos, que se prohíban a menores de 18 años, y que no se fomente su moda. Pero ¿100.000 dólares de multa y/o una pena de prisión de 2 años por tener un vaporizador de estos con nicotina? Ésto pasa en Hong Kong. Porque la nicotina está catalogada como veneno. Ya no es sólo el humo el dañino, es también la nicotina. Quizás es la única forma de que los adictos entren en razón. Yo no lo creo. Ahí sigue habiendo business.

La verdad es que los informes médicos son contradictorios. Y que cuanto más se prohíbe algo, más abunda. Yo soy feliz sin humo, es más, el humo me produce una tos terrible. Pero veo que no es la solución. Hay que potenciar la salud en positivo. Y toda adicción es un problema de salud emocional. Una necesidad imperiosa de liberar dopamina para sentirse bien, estar a gusto, crear un cierto estado de euforia que trae un deseo no controlado de repetición. Tenemos que plantearnos las cosas con sinceridad y desde su raíz. Es nuestra felicidad la que está en juego.

Tomás de Aquino, por ejemplo, decía que es propio del sabio legislador permitir transgresiones menores para evitar las mayores. Y no se basaba en el relativismo, el bien y el mal son claros. Pero prefiero un e-cigarrillo al aislamiento social que hace mucho más daño. Claro que el ideal sería invertir en la prevención y el tratamiento del tabaquismo, pero eso no son business.

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