Papa Francisco, persona del año

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Twitter arde! Los católicos estamos de enhorabuena. El papa Francisco ha sido elegido por la revista TIME como persona del año. Todo el mundo lo comenta.  El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi, explicó que si bien el Papa Francisco no busca la fama ni el éxito, resulta positivo que la prensa internacional reconozca a quien transmite valores y habla siempre a favor de la paz y la justicia.

La editora de la revista, Nancy Gibbs, explica en un video que desde su llegada al Vaticano, el Papa Francisco cambió “el tono, la percepción y el enfoque de una de las instituciones más grandes del mundo”.

Y, aunque haya gente a la que no le guste, la popularidad de Francisco es innegable. Lo explica muy bien Nancy Gibbs:

En un tiempo en que los límites del liderazgo son puestos a prueba en tantos lugares, llega un hombre –sin ejército ni armas, sin un reino más allá de un pequeño pedazo de tierra en el centro de Roma, pero con el enorme respaldo de la riqueza y el peso de la historia– para plantear un desafío. El mundo se está haciendo más pequeño; las voces individuales se escuchan cada vez más fuertes; la tecnología hace que la virtud se vuelva viral, por lo que el púlpito de Francisco es visible hasta el confín de la Tierra. Cuando besa la cara de un hombre desfigurado o lava los pies de una mujer musulmana, la imagen resuena mucho más allá de los límites de la Iglesia Católica.

 Nos guste o no, el testimonio del papa es aplastante, es difícil no caer rendidos ante sus palabras, pero mucho más ante sus gestos o ejemplo:

Y sin embargo, en menos de un año, ha hecho algo notable: no cambió las palabras, pero cambió la música. El tono y temperamento pesan en una iglesia construida sobre la sustancia de los símbolos —pan y vino, cuerpo y sangre—, y por lo tanto es un error desestimar las elecciones simbólicas de cualquier Papa como gestos que carecen de la fuerza de la ley. Publicó su primera exhortación apostólica, un ataque a “la idolatría del dinero”, justo cuando los estadounidenses celebraban el Día de Acción de Gracias y evaluaban si pasar este feriado, establecido para la gratitud, en los centros comerciales. Este es un hombre que maneja muy bien los tiempos. Que no vive en el palacio papal rodeado de cortesanos sino que en una austera residencia con peregrinos. Reza todo el tiempo, incluso cuando espera a que lo atienda el dentista. Sacó de circulación el Mercedes papal y lo reemplazó por un Ford Focus con algunos rasguños. No usa zapatos rojos ni sotanas lujosas, lleva en el cuello una cruz de hierro en lugar de una de oro. Cuando rechaza la pompa y los privilegios, revela por primera vez las finanzas del Vaticano, reprende a un arzobispo alemán por derrochador, llama por teléfono a desconocidos en apuros, y ofrece bautizar al bebé de una mujer divorciada cuyo amante casado quería que abortara, está haciendo más que convertirse en un ejemplo de compasión y transparencia. Está aceptando la complejidad y admitiendo el riesgo de que una iglesia obsesionada con sus propios derechos y su virtud puede provocar más heridas de las que sana. Cuando se le pregunta por qué no parece interesado en librar una guerra cultural, hace referencia al campo de batalla. La Iglesia es un hospital de campaña, dice. Nuestro primer deber es asistir a los heridos. Uno no le pregunta a un hombre que está sangrando cuál es su nivel de colesterol.

Os recomiendo leer el artículo completo de la editora de TIME: EL ELEGIDO: El Papa Francisco es la Persona del Año 2013 de TIME

Y para los que piensan que la Iglesia no necesita de estos “premios”, que todo esto es contrario a la humildad, les digo lo mismo que el padre Lombardi, portavoz de la Santa sede: Ya era hora de que los medios se hicieran eco de personas que defienden los valores del Evangelio, ya era hora de que la sociedad se fije en palabras y testimonios que pueden ayudarles a crecer de verdad, la Iglesia sí lo necesita, no por vanagloria, sino porque es “la voz de las conciencias”, el trampolín que nos eleva hasta Jesucristo, es decir, la libertad, la justicia, la misericordia que todos necesitamos para vivir mejor.

 

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