Judíos y ‘xuetes’: una minoría que se hace hueco

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Reportaje publicado en EL MUNDO el día sábado 27 de octubre 2012

Poder comer comida ‘kosher’ en hospitales, en cuarteles o en la cárcel; tener oportunidad de cambiar un examen por coincidir en sábado; no pagar el IBI ni el Impuesto de Sociedades en lugares de culto o asistenciales; reconocer el matrimonio religioso en los registros civiles; tener el descanso laboral semanal en la tarde del viernes y el día completo del sábado, etc. Son algunos de los puntos del Acuerdo entre el Estado español y las Comunidades Judías de España.

Ayer se celebró en la UIB una jornada sobre sobre la aplicación de este Acuerdo firmado en 1992: “Las realidades de las Comunidades judías en la España de hoy”. En ella participaron, entre otros, Isaac Querub Caro, presidente de la Federación de Comunidades Judías de España y Ricardo García García, subdirector General de Relaciones con las confesiones religiosas del Ministerio de Justicia. Y asistieron algunos representantes de los judíos en Baleares como Jacqueline Tobíass, presidenta de Instituto de Relaciones Culturales Baleares-Israel.

Isaac Querub, en entrevista para EL MUNDO, explica que este Acuerdo es “bueno y positivo” pero sin implantar. “Protege los derechos básicos de los ciudadanos” judíos, pero “son muchos los aspectos del Acuerdo que aún quedan por desarrollarse”, afirma. Lo explica con dos ejemplos: Uno, un estudiante judío universitario que tiene que hacer un examen el día del ‘Yom Kippur’ (fiesta del perdón judía) tiene el derecho a cambio de fecha en dicho examen. Dos, un ciudadano judío que está haciendo el servicio militar tiene derecho a recibir comida ‘kosher’ acorde a las leyes de la alimentación judía en el cuartel. A veces estos derechos no se cumplen. La mayoría de casos por desconocimiento del Acuerdo.

“Seguiremos reivindicando los derechos que nos reconoce la Constitución y la Ley, y que hasta ahora no se han desarrollado”, asegura Querub. Ante lo cual Ricardo García en su ponencia explicaba: “El Estado español está trabajando en ello y seguiremos trabajando para que se ejecute en todos los casos este Acuerdo”. Y Querub confirma que existe un diálogo fluido entre el Estado español y las Comunidades judías.

En Baleares la cosa está más verde. No hay convenio firmado pero “primero la Comunidad judía balear debe terminar de organizarse y fijar bien sus objetivos antes de acudir al Govern”, explica Querub. Y ofrece al presidente de la comunidad balear, David Kaisin, toda la ayuda que quiera de la Federación: “Estamos ahí para asesorar, ayudar y empujar”.

En Mallorca existen dos organizaciones judías más, además del Instituto de Relaciones Culturales Baleares-Israel. Estas son: Arca-Llegat Jueu, y Memòria del Carrer. Además, por su tradición sobre los ‘xuetes’, la isla goza de grandes especialistas que han estudiado su historia, como es el caso de Rosa Planas, Román Piña, Jorge Maíz Chacón, Pedro de Montaner y Lleonard Muntaner, cuya tesis doctoral se basa en las historia ‘xueta’, a quien también ha entrevistado EL MUNDO.

Una larga historia, muchas veces oscura y difícil que, según el especialista Lleonard Muntaner, remonta al año 1435, mucho antes de la expulsión de 1492. Fecha en que los habitantes del ‘call’ de Palma se ven obligados a una conversión masiva en la Catedral después de que un rabino fuera acusado por un obispo del asesinato de un esclavo ‘moro’. Es cuando varias familias nobles de Ciutat ceden sus apellidos a los recién conversos, de donde surgen los famosos apellidos ‘xuetes’ de la isla.

Origen de los 15 apellidos estigmatizados

Muntaner explica que algunos de estos judíos se integraron perfectamente en la sociedad cristiana y desaparecieron realmente como semitas. Pero un grupo permaneció en el ‘call’, se casaron entre sí, y fueron descubiertos practicando su fe judía, entre otras cosas porque no comían tocino (del cerdo, animal prohibido para la alimentación judía). Es de estos de donde surgen los 15 apellidos que seguro descienden de familias ‘xuetes’: Aguiló, Bonnín, Cortés, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Piña, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls. Aunque existen otros muchos, dudosos, como Serra. Y es a estos a quienes los ‘cristianos viejos’ empiezan a llamar “xulla” (que significa tocino), por lo que las familias cristianas nobles que habían dado sus apellidos a los conversos quisieron diferenciarse de ellos poniéndose en algunos casos el “Sa” o “Za” delante, como “Saforteza” o “Zaforteza”.

Origen del apodo ‘xueta’

Es a finales del siglo XVI cuando ya se puede hablar de ‘xuetes’. Lo asegura Muntaner partiendo de un documento que él encontró. Se trata de una especie de edicto del gobernador de turno que desarrolla una serie de prohibiciones, entre ellas la de llamar “xulla, xulla, xulla” a los conversos e “hijos de perro” a los cristianos. Esto refleja las tensiones que Palma vivía en aquel momento y que en muchos casos continuaron siglos después.

El historiador afirma que puede haber unas 20.000 personas ‘xuetes’ en Mallorca. Y que en la actualidad algunos de ellos han querido regresar a la fe de sus antepasados judíos. Para ello, el Gran Rabinato de Jerusalén les ha concedido un privilegio extraordinario por el que aquellos que tienen el apellido de la madre o los dos apellidos ‘xuetes’ no necesitan hacer el proceso de conversión tan estricto que requiere cualquier otra persona que desee ingresar en el judaísmo. Un ejemplo reciente de ello es Miquel Segura Aguiló quien acaba de escribir sus memorias en un libro titulado “El retorno”, tal como llaman a este tipo de conversión. Según Querub, puede haber unas 100 familias practicantes del judaísmo en Baleares, de los 40.000 judíos registrados en España.

Para Isaac Querub, toda esta historia de los ‘xuetes’ es real, pero “quedó diluida en el tiempo” el 31 de marzo de 1992 (en el 5º centenario del edicto de expulsión de los judíos de España), “después de la visita de los Reyes de España en la sinagoga de Madrid cuando el Rey Juan Carlos, en presencia del presidente de Israel, dice a los judíos y sefarditas que ellos no tienen por qué sentirse como en casa, sino que están en su casa.” El presidente de la Federación afirma: “Junto con esa visita del Rey, la Constitución, y el desarrollo de la ley, los judíos ciertamente nos sentimos en casa y estamos perfectamente integrados en el seno de la sociedad española.”

Sin embargo, acepta, aunque no comparte, los resultados de las última encuesta Pew Global Attitudes del PEW Research Centre que sitúa a España como uno de los países más antisemitas de Europa. Él admite que “existen prejuicios antisemitas” pero, en su opinión, “tienen como base la ignorancia, las leyendas históricas y lo que se oye a través de los medios de comunicación cuando informan acerca del conflicto en Oriente Medio.”

Querub dice que no comprende por qué en este conflicto “los medios de comunicación españoles se ponen mucho más del lado de los que ven equivocado, del lado árabe.” Afirma: “Yo no entiendo la simpatía por el gobierno de Gaza o el no salir de manera contundente y firme contra el gobierno de la República islámica de Irán, que es la que financia toda esta propaganda.” Para él, es de ahí que vienen “muchos de los prejuicios antisemitas”. Sin embargo, afirma que el Gobierno español actual tiene “una posición más objetiva, más correcta”.

Por eso, considera acertada la reforma penal, en los artículos que les atañen (los nº 510 y 607), que propuso el ministro Gallardón el antepasado viernes. Esta reforma consideraría delito la negación del Holocausto y “todo aquello que tiene que ver con la promoción o venta de artículos de propaganda nazi, en librería, en quioscos o internet.” Pero para Querub, lo fundamental es “que se estudie la ‘Shoah’ (el Holocausto), no para parecer víctimas, sino como un tema que nos debe alertar, e impedir bajar los brazos, ante el veneno de la xenofobia, del antisemitismo.”

La educación es fundamental en su opinión. “Es ahí donde el gobierno central y los gobiernos autonómicos tienen que hacer un esfuerzo y más en estos tiempos de recortes”, afirma. “Pediría mayor conocimiento de la historia del pueblo judío y por supuesto el conocimiento de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto” para que “la juventud esté alerta”.

Estas comunidades cuentan sólo con dos colegios judíos: uno en Madrid y otro en Barcelona. “Cuando no hay colegios judíos, las comunidades organizan la enseñanza del judaísmo y se organizan para abastecer a estos estudiantes de la alimentación ‘kosher’. Esta es una de las misiones más importantes de cada una de las comunidades judías”, asegura Querub.

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2 Comments

  1. Intento investigar los origenes de mi apellido materno que es Xatruch, me gustaria saber si es de Xuetes y si es de raices judias.

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