¿El 15M aún vale?

FOTO: XISKYA VALLADARES

Estas son las respuestas completas de una entrevista que me hizo la revista Vida Nueva para un reportaje del semanal del 11 al 17 de mayo 21012

¿Cómo has visto y ves la evolución del movimiento 15-M desde que se formó hace un año?

Como un espejismo de lo que quiso ser. Un movimiento que no ha conseguido hasta ahora nada de lo que se propuso. Hablan de aplazar desahucios, sí, pero son aplazamientos, no suspensiones. El único logro real es la movilización de las conciencias políticas, acabar con el pasotismo que había entre los jóvenes. Por otra parte, considero que sus cero logros reales eran previsibles dada la falta de organización con que quisieron mantenerse. La anarquía deliberadamente elegida tiene estas consecuencias.

Parece que se ha diluido un poco… ¿se ha perdido una oportunidad o todavía cabe esperar algo?

La gran semana de acampada en la puerta del Sol coincidió con un viaje mío a Madrid y quise ir a comprobar qué era aquello. Los periódicos eran contradictorios en sus noticias sobre el movimiento y preferí constatar personalmente en qué consistía. Tuve la oportunidad de pasar un día completo de aquella semana en la puerta del Sol. Lo que pude ver, a mí personalmente, me decepcionó. El único punto positivo que descubrí en todo aquello fue el despertar a las injusticias, hacerse conscientes de los problemas políticos y sociales. Nuestra gente, finalmente, rompía con la indiferencia ante una situación social y económica que, para muchos, era agobiante. Pero la ideología subyacente que descubrí la conocía muy bien. Yo viví la guerra sandinista del año 1979 y el color de Sol era el mismo de aquella guerra: ateísmo, chabacanería, “todo vale”, desacato a la autoridad, etc. Y esas no son las formas para construir realmente un país.

¿Cuál es el papel que los católicos en particular y los creyentes en general deben tener en este tipo de fenómenos? ¿Deben participar, integrarse?

No podría responderte de forma generalizada para todos estos tipos de movimientos. De entrada te diría que movilizarse siempre es algo positivo. El Espíritu Santo siempre nos pone en movimiento. Pero lo segundo que te diría es que no se trata de movilizarse ‘porque sí’, sin saber hacia dónde, ni movidos por qué. Como te he dicho, lo que yo pude ver y experimentar en la acampada del 15M me decepcionó mucho. Aún tengo fotos que hice aquel día con las blasfemias de los carteles de la zona feministas, aún recuerdo todavía las tiendas marcadas para practicar sexo (les llamaban ‘follódromos’), y aún me suenan las discusiones que escuché en algunas asambleas que pude presenciar donde se instigaba a retirar la religión de toda la vida pública, a ocupar los pisos libres, y a eliminar las escuelas concertadas, etc. Aparte de recibir insultos por mi hábito religioso.

Sé que no todo el 15M es igual. Que estoy señalando la parte más extremista del movimiento. Pero es para responderte que los cristianos debemos participar en estos movimientos siempre y cuando comulguemos con las ideas que éstos defienden. Por otra parte, me parece importante señalar que el hecho de ser cristianos no debe alejarnos de la vida social y política de un país. Precisamente la misión de los laicos es sobre todo la de iluminar y dar sabor a Evangelio a nuestra sociedad. Pero justo por ello, no a cualquier precio ni sin reflexionar sobre las ideologías que subyacen. A veces podemos colaborar con ideas ateas y no ser conscientes de ello.

¿Sigue habiendo razones para que los jóvenes sigan indignados?

Razones las hay hoy y las habrá siempre. Aunque cada tiempo se crea que sus razones son de más peso. España ha vivido momentos peores y salió de ellos, pero no se acuerda. Es verdad que vivimos tiempos difíciles. Pero no es indignados, sino esperanzados, como superaremos mejor las dificultades. Deseo como todos que salgamos pronto de esta crisis, pero ya que hay que pasarla, prefiero descubrir en ella retos y oportunidades. Creo que de esta manera la crisis puede humanizarnos y la creatividad tiene hoy su mejor momento; el ser humano es más capaz de lo que se cree. La indignación la asocio más a la rabia desesperada, y ésta enferma al hígado. La esperanza es más optimista, pone en marcha, ayuda a construir un presente mejor con más facilidad.

¿Cómo canalizarla para que dé algún fruto?

Creo que en estos tiempos de tanto pesimismo e indignación, la mejor forma de construir un mundo más justo y más humano es comprometiéndose cada uno con sus hermanos, desde sus propias posibilidades y desde su propia realidad. Basta de mirarnos al propio ombligo. Necesitamos gente despierta, esperanzada y activa que practique una solidaridad creativa y comprometida.

Está claro que los cristianos no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo familias enteras pasan hambre y necesidad. Hay que dar el pescado cuando el otro no tenga fuerzas ni para aprender a pescar. Pero no se trata de fomentar la caridad mal entendida, sino de hacer realidad la justicia desde nuestro propio entorno y posibilidades. Somos muchos millones de cristianos en España y yo me pregunto: ¿no son bautizados los que han saqueado las arcas públicas?, ¿los que han creado las burbujas inmobiliarias?, ¿y los muchos dirigentes bancarios y políticos? También son bautizados muchos empresarios y muchos trabajadores de quienes depende la honestidad y la justicia de grandes y pequeñas instituciones. Somos todos quienes hemos creado esta situación actual, cada uno con mayor o menor responsabilidad. Es hora de recordar qué significa ser cristiano y vivir con coherencia evangélica.

¿Qué puede aportar el mensaje cristianos en estos momentos de dificultad?

Quizás se insista más en el mensaje cristiano cuando llegan los momentos de la dificultad. Pero porque es en los tiempos de bonanza cuando se ha olvidado más.

En estos tiempos de reto, de creatividad, de solidaridad y también de malos ratos, debemos recordar más que nunca que Jesús prefiere a los pobres, pero en mi opinión, no se trata de una pobreza material. No creo yo que Jesús quiera que existan pobres que lo pasen mal. Pienso que Jesús prefiere a las personas más pobres en el sentido de los más sensibles, sencillos, cercanos, descomplicados, solidarios, trabajadores, esforzados; es decir, gente con una pobreza de espíritu que te hace más fraterno. Se puede ser pobre material y tener un corazón de rico y viceversa.

Por eso, el mensaje cristiano para hoy es el mismo que para otros momentos más fáciles, el mismo que resume el Sermón de la montaña: No robarle a la viuda (Lc. 20, 47); vivir la justicia, la misericordia y la lealtad (Mt. 23, 23),especialmente con los trabajadores que dependen de nosotros; renunciar a poner cargas insoportables e inútiles hacia los demás (Lc. 11,46), etc. Como ves, un mensaje siempre vigente.

10 Comments

  1. Mi querida nueva amiga:

    Desde las profundidades de la indignación te envío mis respetos y te felicito por tu trabajo y tus textos, iluminados sin duda por el Espíritu.

    Sólo quería comentarte que el espejismo no fué tal y ese espíritu que intuíamos en los primeros dias del 15M, sigue vivo.

    Ese espíritu de unidad de la Humanidad, que se une con todas las energías, los ateos con su voluntad, los creyentes como yo, con la energía de nuestro Dios.

    La guerra está comenzando, pero la estamos combatiendo con todas nuestras fuerzas, y seremos la esperanza de los débiles ante los abusos de los poderosos que tienen como plan esclavizar la Humanidad.

    https://www.youtube.com/watch?v=DqqU7h6PG9k

    Espero que estas palabras sean buenas noticias para ti, y ahora que te he descubierto podamos ser amigos.

    Un fuerte abrazo de tu nuevo amigo.
    Blas de Lezo.

  2. diana revorio

    Hola soy catolica vivo en Mexico y todo lo que escribesy tus fotos estan bonitos saludos

  3. Sensacional entrevista. No puedo estar más de acuerdo por lo que me permito compartirla y aconsejar su lectura detenida.

    ¡Gracias!

  4. Hipólito

    Xiksya: muy interesante. ¡Gracias por compartir!

  5. Muy atinada tu percepción de un tema tan complejo como éste. Como cristiano, también observé con mucha preocupación, y eso que estaba bien lejos: ¡En Tenerife!, las mismas consignas de un laicismo extremo que vienen resonando en algunos sectores de la sociedad española. En este sentido, me sentí decepcionado, ¡no había cabida para todas las ídeas! Yo también me sentía, y me siento, indignado por unas políticas, una visión de la economía que se opone directamente al Evangelio, pero creo que el país que tenemos que construir entre todos tiene que ser un espacio de tolerancia y respeto donde todos tengamos cabida. De todas maneras, quizás lo más interesante sea, como bien dices, el despertar de las conciencias que estaban dormidas, y la vuelta a la reflexión política y social. Un abrazo.
    Marcelo

    • Gracias x tu comentario, Marcelo. Yo tb pienso que la injusticia no debe triunfar y que los cristianos no podemos quedarnos de brazos cruzados. Pero las formas del 15M, su laicismo (ni tan siquiera anticlericalismo sino directamente ateísmo irrespetuoso), su anarquía, su falta de visión realista y el irrespeto por la propiedad privada, no me permiten apoyarlo. Creo que es con valores como el respeto, la koinonía y la solidaridad, junto con el trabajo y esfuerzo constante, que se puede hacer algo. Pero en Democraci,a por otra parte, para eso están en las urnas, si quieren logros que formen partido y vayan a elecciones.
      Un abrazo.

  6. Me ha encantado la entrevista :)))

    Saludos.

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