La libertad tiene un precio

Es uno de los temas más importantes para mí. Esta tarde he tenido una conversación muy intensa al respecto en TW. Más o menos el meollo pueden resumirse en estos tuits:

Yo defendía que la libertad a veces tiene un precio tan alto que no todo el mundo tiene fuerzas para pagarlo y sucumbe. Hablaba desde mi experiencia y la que me han contado muchas personas. Mi interlocutora defendía que no hay que pagar nada y que no hace falta ser fuerte.

El caso es que otro tuitero dio en el clavo:

Es verdad, faltaban ejemplos. Pero 140 caracteres no dan como para ejemplificar y tratar un tema como éste con profundidad.

A esto quiero sumar mi convicción de que la libertad es una conquista que no culmina hasta el día de la muerte. Y partir de la premisa de que toda decisión en nuestra vida trae unas consecuencias. Ahora sí quiero explicarlo con ejemplos.

 Comienzo con lo más evidente: la libertad física. Normalmente todos la tenemos si no hemos quebrantado ninguna ley importante. El precio por tanto (aunque lo hayamos asumido socialmente como algo tan natural que no lo pensamos) es el de cumplir la ley. De hecho, sin necesidad de ir a la cárcel, las multas son también un precio pagado por una libertad mal empleada.

Pero hay países (como el mío) donde la libertad física cuesta mucho más que cumplir la ley. Tienes que pagar el precio de no opinar en contra de tus gobernantes, por ejemplo. No se dice. No sale en los periódicos. Pero es una realidad. Incluso el mero hecho de mantener la libertad por no opinar a favor a veces tiene un precio: una propiedad, un puesto de trabajo, etc.

Yo decía a mi amiga que ella hablaba desde su experiencia y que la experiencia es algo tan personal que no nos sirve para generalizar. Hay tantas realidades en este mundo…

Y pasemos a la libertad de elección, a la libertad interior… El mejor ejemplo es el de la empresas en las que si quieres mantener un puesto debes adular a los jefes. Es libre el que elige no elogiarlos. El precio puede ser tan caro como que pierdas tu puesto de trabajo. Si tienes una familia que mantener, no es tan fácil la elección. Mucha gente prefiere elegir adular con tal de no perder su trabajo. Y más aún en los tiempos de crisis que corren. ¿No es libre? Ha elegido. Es libre. Pero ha pagado un precio.

Puede que con el tiempo esa persona crezca en libertad y se llegue a arrepentir de su decisión. La libertad es una conquista diaria. No existe nadie que pueda afirmar que ya es 100% libre. Hay grados en esa conquista. Porque en la vida avanzamos a medida que pasa el tiempo. Nada permanece. La libertad conquistada tampoco: puede crecer o puede disminuir.

Por eso creo que la escala de valores de cada quien tiene mucho que ver en esta conquista de la libertad. No somos tan simples como a veces quisiéramos. Dios nos ha hecho libre para que podamos amar. Sin libertad no es posible el amor. ¿Qué clase de amor sería aquel que fuera forzado?

Ahí lo dejo por hoy.

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